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Porque me siento tan cansada y mareada

Dolor de cabeza, náuseas, fatiga

Los mareos pueden ser un síntoma preocupante, pero a menudo no es algo que se asocie inmediatamente con la falta de sueño. En el blog de hoy, sin embargo, voy a hablar de algunas de las diferentes formas en que la falta de sueño puede favorecer los mareos y, lo que es más importante, de cómo puede hacer frente a este síntoma en particular.

Cuando se piensa en los mareos, lo más probable es que se asocie el problema con cuestiones como la presión arterial baja, la deshidratación o la anemia. Dormir mal no es lo primero que le vendrá a la mente, pero hay una serie de formas furtivas en las que una mala noche de sueño puede favorecer este síntoma; algunas bastante directas y otras más indirectas. Veamos algunas de ellas.

No es de extrañar que la falta de sueño esté intrínsecamente ligada a la falta de energía. Según la Gran Encuesta Británica sobre el Sueño, el 88% de los que duermen mal tienen problemas de fatiga, en comparación con el 29% de los que duermen bien.1 Así que, aparte de restarle energía a lo largo del día, ¿cómo se asocia la fatiga con los mareos? Pues bien, la fatiga está asociada a una serie de síntomas que podrían contribuir a un ataque de mareo, como la falta de concentración, la visión borrosa, los dolores de cabeza, la mala coordinación y la debilidad muscular.

Cansancio por el tratamiento

El término «mareo» tiene un significado diferente para cada persona: algunos lo utilizan para describir la sensación de mareo o desequilibrio, mientras que otros lo utilizan para describir la sensación de que el entorno da vueltas.

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Su médico de cabecera querrá saber exactamente a qué se refiere con «mareo» y comprobar que no está describiendo un vértigo, un tipo grave de mareo en el que se siente que el entorno gira o se mueve.

A veces, los mareos pueden estar causados por una afección del oído. Una forma sencilla de distinguir entre los mareos relacionados con el oído y los debidos a otras causas es determinar si se producen sólo cuando se está de pie o también cuando se está tumbado.

Si el mareo se produce cuando estás erguido, probablemente no esté relacionado con el oído. Los mareos que se producen cuando estás tumbado suelen estar causados por una infección vírica del oído, que no se puede tratar con antibióticos.

Si estás tomando medicamentos con receta, probablemente tu médico de cabecera los revisará para comprobar si los mareos son un posible efecto secundario. Si es necesario, puede prescribirte otro medicamento para que lo pruebes.

Sentirse mareado y cansado todo el tiempo

Si te sientes aturdido y/o mareado, el Dr. Grossman recomienda beber agua o zumo de naranja y acostarse. Si los síntomas duran más de 15 minutos, dice que es hora de buscar ayuda médica en un centro de atención urgente o de emergencia. Incluso si los síntomas son breves, y aunque creas conocer la causa, informa a tu médico del mareo.

Puedes deshidratarte si te acaloras, si no comes o bebes lo suficiente o si estás enfermo. Sin suficientes líquidos, el volumen de la sangre disminuye, lo que reduce la presión arterial e impide que el cerebro reciba suficiente sangre, lo que provoca el mareo. «Un vaso de agua puede ser suficiente para sentirse mejor, pero si no ha comido o bebido mucho durante días, se necesitará más que eso para rehidratar el cuerpo», dice el Dr. Grossman. Es posible que necesites una infusión de líquido por vía intravenosa. Un médico puede comprobar si necesita electrolitos como el potasio o la sal.

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A veces los medicamentos hacen que te sientas mareado, especialmente los que bajan la presión arterial o te hacen orinar más. «Si actúan demasiado bien, bajarán demasiado la tensión arterial y harán que te sientas mareado. Los diuréticos son famosos por esto», dice el Dr. Grossman. La solución puede ser tan sencilla como ajustar la dosis o probar un medicamento diferente.

Ansiedad por el mareo

El SFC es una enfermedad crónica (de larga duración) que hace que las personas se sientan muy cansadas y débiles. También pueden tener dolores de cabeza, mareos u otros síntomas físicos. A veces también tienen síntomas emocionales, como ira o tristeza.

Cada persona con SFC puede tener síntomas diferentes. Muchos de los síntomas del SFC son similares a los de otras enfermedades, como la mononucleosis, la enfermedad de Lyme o la depresión. Y los síntomas pueden variar con el tiempo, incluso en la misma persona.

El SFC se denomina a veces encefalomielitis miálgica (EM). «Miálgica» (my-AL-jik) significa dolores musculares. «Encefalomielitis» (in-sef-uh-low-my-eh-LIE-tis) significa que puede haber inflamación en el cerebro o la médula espinal.

El síndrome de fatiga crónica puede afectar a personas de todas las etnias y edades, pero es más frecuente en personas de cuarenta o cincuenta años. Es muy raro en los niños. Algunos adolescentes padecen el síndrome de fatiga crónica, y afecta más a las chicas que a los chicos.

Los médicos también suelen pedir análisis de sangre, de orina (pis) o de otro tipo para comprobar si hay enfermedades que provocan síntomas similares. Es posible que envíen a la persona a ver a otros especialistas, como un especialista del sueño o un neurólogo, para que le ayuden con el diagnóstico.